Antagonistas

El adversario en quien usted juzga encontrar un modelo de perversidad tal vez sea solo un enfermo necesitado de comprensión.

Reconozcamos el hecho de que, muchas veces, la persona nos parece indigna simplemente por no adoptar nuestros puntos de vista.

Respetemos al enemigo porque es posible que sea el portavoz de verdades que aún desconocemos, inclusive con relación a nosotros.

Si alguien lo hirió, perdone inmediatamente, frustrando el mal en su origen.

La crítica de los demás sólo podrá traerle perjuicio si usted consiente.

La mejor manera de aprender a disculpar los errores ajenos es reconocer que también somos humanos, capaces de errar, tal vez aún más desastrosamente que los demás.

El adversario, ante todo, debe ser considerado como un hermano que se caracteriza por opiniones diferentes de las nuestras.

Deje a los demás vivir su propia vida y ellos le dejarán a usted vivir la existencia de su elección.

Cuanto más avanza, la ciencia médica más comprende que el odio en forma de venganza, condenación, resentimiento, celos u hostilidad está en la raíz de numerosas enfermedades y que el único remedio eficaz contra semejantes calamidades del alma es el específico del perdón en el vehículo del amor.

XAVIER, Francisco Cândido. Senal Verde. Pelo Espírito André Luiz. Federación Espírita Española. Capítulo 13.

Ante Los Amigos

El amigo es una bendición que nos corresponde en el clima de la gratitud.

Quien dice que ama y no procura comprender ni auxiliar, ni amparar y ni servir, no salió de sí mismo al encuentro del amor en alguien.

La amistad verdadera no es ciega, pero si ve defectos en los corazones amigos sabe amarlos y entenderlos como son.

Venceremos el egoísmo en nosotros cuando nos decidamos a ayudar los seres a realizar la felicidad propia, tal cual entienden ellos deba ser la felicidad que procuran, sin cogitar de nuestra propia felicidad.

Generalmente, vemos que nuestros amigos piensan como pensa- mos nosotros, con todo, precisamos reconocer que sus pensamientos son creaciones originales de ellos.

La ventura real de la amistad es el bien de los seres queridos.

Así como espero que los amigos me acepten como soy, debo, de mi parte, aceptarlos como son.

Toda vez que busquemos desacreditar a este o aquel amigo, después de haber intercambiado convivencias e intimidad, nos estaremos desacreditando a nosotros mismos.

En cualquier dificultad con las relaciones afectivas es preciso recordad que toda criatura humana es un ser inteligente en transformación in- cesante y, a veces, el cambio de las personas que amamos no se verifica en la dirección de nuestras preferencias.

Cuanto más amistad usted dé, más amistad recibirá.

Si Jesús nos recomendó amar a los enemigos imaginemos con que inmenso amor nos compete amar a aquellos que nos ofrecen el corazón.

XAVIER, Francisco Cândido. Senal Verde. Pelo Espírito André Luiz. Federación Espírita Española. Capítulo 12.

Comercio e Intercambio

El comercio es también una escuela de fraternidad.

Realmente, nos hace falta la atención del vendedor, pero el vendedor espera de nosotros la misma actitud.

Delante de vendedores cansados o nerviosos, reflexionemos en las pruebas que, indudablemente, les constriñe en las responsabilidades de la familia o del hogar, sin negarles consideración y cariño.

La persona que se revela mal humorada, en sus contactos públicos, probablemente lleva un fardo pesado de inquietud y dolencia.

Abrir camino, a fuerza de empujones, no es sólo desaire sino también lamentable descortesía.

Dar paso a los otros, en primer lugar, sea en el ascensor o en el vehículo colectivo, es una manera de expresar entendimiento y bondad humana.

Aprender a pedir por favor a los que trabajan en departamentos, almacenes, tiendas o bares es una obligación. Evitar anecdotario chulo o despreciativo reconociendo que las palabras crean imágenes y las imágenes patrocinan acciones.

Escarnio o irritación complican situaciones sin resolver los problemas.

Cuando se sienta en el deber de reclamar, no haga de su verbo un instrumento de agresión.

El error o el engaño de los otros tal vez fuesen nuestros si estuviéramos en las circunstancias de ellos.

Afabilidad es caridad en el trato personal.

XAVIER, Francisco Cândido. Senal Verde. Pelo Espírito André Luiz. Federación Espírita Española. Capítulo 11.

En La Vía Pública

La calle es un departamento importante de la escuela del mundo, donde cada criatura puede enseñar y aprender.

Encontrando amigos o simple conocidos, tome la iniciativa de saludar, usando cordialidad y cariño sin exceso.

Camine con su paso natural o dentro del movimiento que se haga preciso, como se deben igualmente vivir: sin atropellar a los otros.

Si usted está en un colectivo, acomódose de manera de no incomodar a los vecinos.

Si usted está en un coche, por más inquietud o más prisa que tenga, atienda a las leyes del tránsito y a los principios del respeto al prójimo, previniéndose contra males susceptibles de afligirle por largo tiempo.

Recibiendo los saludos de alguien, responde con espontaneidad y cortesía.

No detenga a compañeros en la vía públicas, absorbiéndoles tiempo y atención con asuntos que pueden quedarse para momentos más oportunos.

Ante el abordaje de ésta o de aquella persona, practique la bondad y la gentileza, aunque la prisa, con frecuencia, entre sus cogitaciones.

En medio de las mayores exigencias de servicio es posible hablar con serenidad y comprensión, aunque sea por un simple minuto.

Rogando un favor, haga eso de modo digno, evitando silbidos, juegos de mal gusto o frases insolentes, seguros de que los otros estiman ser tratados con el acatamiento que reclamamos para nosotros.

Usted no necesita dedicarse a la conversación inconveniente, pero si alguien desarrolla asunto indeseable es posible escuchar con tolerancia y bondad, sin herir al interlocutor.

Ninguna persona, en sana conciencia, tiene la obligación de compartir perturbaciones o conflictos de la calle.

Ante alguien que aparezca enferme o víctima de accidente, pongámonos, mentalmente, en el difícil lugar de ese alguien y providenciemos el posible socorro.

XAVIER, Francisco Cândido. Senal Verde. Pelo Espírito André Luiz. Federación Espírita Española. Capítulo 10.

Presentaciones

Viéndose objeto de presentación, no debe enunciar sus títulos y lances autobiográficos; pero si usted presenta a alguien es justo que mencione su valor sin afectación.

Ante algún comentario desairado contra los ausentes, no olvide el impositivo del respeto y de la generosidad para con ellos.

Nunca es imposible algo de bueno en alguien o en alguna situación para el comentario constructivo.

Cualquier criatura que se encuentre necesitada de pedirle un favor es una prueba para su capacidad de entendimiento y para sus dotes de educación.

Un mendigo es un compañero en el camino a quien tal vez mañana tengamos que solicitarle apoyo fraterno.

El niño sin protección que encontramos en la calle no es motivo para revuelta o exasperación y sí una apelación para que trabajemos con más amor por la edificación de un mundo mejor.

No adelanta reprender al hermano embriagado, una vez que él, por sí mismo, ya se sabe enfermo y menos feliz.

Toda vez que usted destaque el mal, aunque inconscientemente, está procurando arrasar el bien.

No critique, auxilie.

Para cualquier especie de sufrimiento es posible dar migajas de alivio o de amparo, aun cuando semejante migaja no pase de sonrisa de simpatía y comprensión.

XAVIER, Francisco Cândido. Senal Verde. Pelo Espírito André Luiz. Federación Espírita Española. Capítulo 9.