Habla en paz

Es justo recordar: la voz humana está cargada de vibraciones.

Esfuérzate por evitar los gritos intempestivos e inoportunos.

Una exclamación estruendosa equivale a una pedrada metal.

Si alguien te dirige la palabra en tono muy alto, hazle el obsequio de responder en tono más bajo.

Los nervios de los demás son iguales a los tuyos: pierden el equilibrio con facilidad.

Discusiones sin provecho es desperdicio de fuerzas.

No te digas sufriendo agotamiento y fatiga para poder lanzar frases tempestuosas y ofensivas; aquellos que se encuentran realmente cansados procuran reposo y silencio.

Si te sientes a la proximidad de la irritación, estás enfermo y el enfermo exige remedio.

Barullo verbal solo complica.

Piensa en eso: tu voz es tu retrato sonoro.

XAVIER, Francisco Cândido. Calma. Por el Espíritu Emmanuel. 4.ed. IDE, 2003. Capitulo 3.

Pasando por la Tierra

Siempre es útil que no olvides de que te encuentras en aprendizaje educativo en la Tierra.

Marchando en las trillas de la evolución, no es el tiempo que pasa por ti, sino, a la inversa, es la criatura que pasa por el tiempo.

Conserva la esperanza entre tus pertrechos de viaje.

Camina trabajando y haciendo el bien que pudieres.

Acepta a los compañeros del camino, como se muestran, sin exigirles la perfección de la cual todos nos vemos aún muy distantes.

Soporta las fallas del prójimo con paciencia, reconociendo que nosotros, los espíritus aún vinculados a la Tierra, no nos hayamos exentos de imperfecciones.

Levanta a los caídos y ampara a los que tropiezan.

No te lamentes.

Habitúate a enfrentar dificultades y problemas, con el ánimo firme, asimilándoles la enseñanza de la que se hagan portadores.

No te detengas en el pasado, aunque el pasado deba ser una lección inolvidable en el archivo de la experiencia.

Disculpa, sin condiciones, cualquier ofensa, sea cual sea, para que consigas avanzar, camino afuera, libre del mal.

Auxilia a los demás, cuanto estuviere a tu alcance, y repite semejante beneficio, tantas veces como te fuere solicitado.

No te sirvan de estorbo al trabajo evolutivo las calamidades y pruebas en la que te veas, ya que te reconoces pasando por la Tierra, camino de la Vida Mayor.

Alaba, agradece, bendice y sirve siempre.

Y no nos olvidemos de que nuestras realizaciones constituyen nuestro propio equipaje, donde estuviéremos, y no olvidemos que de las parcelas de todo aquello que donamos o hacemos en la Tierra, tendremos la justa ecuación en la Vida Espiritual.

XAVIER, Francisco Cândido. Calma. Por el Espíritu Emmanuel. 4.ed. IDE, 2003. Capitulo 2.

En las obligaciones de la vida

Recuerda: Dios nos creó para la ejecución de determinadas obligaciones, en las que nos haremos felices.

No digas que la Tierra es un mundo exclusivamente de pruebas.

En cualquier grado de la evolución, puedes instalarte en el lugar propicio a la creación de tus propias alegrías.

Es necesario reconocer que te encuentras en la condición cierta y con las criaturas más adecuadas para la tarea a cumplir.

Sepa que nadie consigue realizar algo sin el apoyo de algunos, compitiéndonos a todos adquirir paciencia y tolerancia de uno para con los otros.

Aprendamos a vivir sin reclamaciones y sin quejas.

La mayoría de los obstáculos y problemas, que enfrentamos en el cumplimiento de nuestros deberes, parten de nosotros y no de los demás.

Adaptarnos a las exigencias del trabajo a realizar, sin perder altura en el ideal superior que abrazamos, es la norma de triunfo en nuestras obligaciones.

Recordémonos de que todos aquellos que saben disculpar las dificultades y fallas ajenas están creando factores en base a su propio éxito.

Quien se consagra a servir, sirve para vivir, honrando la vida en cualquier posición.

XAVIER, Francisco Cândido. Calma. Por el Espíritu Emmanuel. 4.ed. IDE, 2003. Capitulo 1.

Ante Los Pequeñuelos

El niño es una edificación espiritual de los responsables por él.

No existe niño ­ni uno solo- que no solicite amor y auxilio, educación y entendimiento.

Cada pequeñuelo, aunque sea, por lo general, un espíritu adulto, trae el cerebro extremadamente sensible por el hecho de estar recomenzando el trabajo de la reencarnación, tornándose, por eso mismo, un observador riguroso de todo lo que usted habla o hace.

La mente infantil nos dará de vuelta, en el futuro, todo aquello que le demos ahora.

Todo niño es un mundo espiritual en construcción o reconstrucción, solicitando material digno a fin de consolidarse.

Ayude a los niños de hoy a pensar con acierto dialogando con ellos, dentro de las normas de respeto y sinceridad que usted espera de los otros, con relación a usted.

El niño es un capítulo especial en el libro de su día a día.

No intente transfigurar sus hijitos en adornos, apasionadamente guardados, porque son ellos espíritus eternos, como nosotros, y llegará el día en que despedazarán, ante usted mismo, cualquier lazo de ilusión.

Si usted encuentra algún niño de maneras desapacibles, de formación incorrecta, no establezca censura, reconociendo que el servicio de reeducación de él, en esencia, pertenece a los padres o a los responsables y no a usted.

Si sufrió algún perjuicio en casa, por depredaciones de pequeños traviesos, olvide eso, reflexionando en el amor y en la consideración que usted debe a los adultos que responden por ellos.

XAVIER, Francisco Cândido. Senal Verde. Por el Espíritu André Luiz. Federación Espírita Española. Capitulo 14.

Antagonistas

El adversario en quien usted juzga encontrar un modelo de perversidad tal vez sea solo un enfermo necesitado de comprensión.

Reconozcamos el hecho de que, muchas veces, la persona nos parece indigna simplemente por no adoptar nuestros puntos de vista.

Respetemos al enemigo porque es posible que sea el portavoz de verdades que aún desconocemos, inclusive con relación a nosotros.

Si alguien lo hirió, perdone inmediatamente, frustrando el mal en su origen.

La crítica de los demás sólo podrá traerle perjuicio si usted consiente.

La mejor manera de aprender a disculpar los errores ajenos es reconocer que también somos humanos, capaces de errar, tal vez aún más desastrosamente que los demás.

El adversario, ante todo, debe ser considerado como un hermano que se caracteriza por opiniones diferentes de las nuestras.

Deje a los demás vivir su propia vida y ellos le dejarán a usted vivir la existencia de su elección.

Cuanto más avanza, la ciencia médica más comprende que el odio en forma de venganza, condenación, resentimiento, celos u hostilidad está en la raíz de numerosas enfermedades y que el único remedio eficaz contra semejantes calamidades del alma es el específico del perdón en el vehículo del amor.

XAVIER, Francisco Cândido. Senal Verde. Por el Espíritu André Luiz. Federación Espírita Española. Capitulo 13.