Ante La Oración

Acatemos en la oración la presencia de la luz que nos descortina el camino hacia la Vida Superior, sin aprovecharnos de ella a fin de quejarnos de otro o zurrar verbalmente sea a quien fuere, cuando nuestra comunión con Dios y con la Espiritualidad Superior no sea posible en lugar aparte, en el silencio del corazón, conforme la recomendación de Jesús.

XAVIER, Francisco Cândido. Senal Verde. Por el Espíritu André Luiz. Federación Espírita Española. Capitulo 51.

En La Asistencia Social

Aproximarse del asistido encontrando en él una criatura humana, tan humana y tan digna de estima cuanto nuestros seres más queridos.

En tiempo alguno actuar sobreponiendo instrucciones profesionales a los principios de la caridad genuina.

Amparar sin alardear superioridad.

Comprender que todos somos necesitados de esa o de aquella especie, ante Dios y unos antes los otros.

Colocarnos en la situación difícil de quien recibe socorro.

Dar atención a las palabras de los compañeros en privación, oyéndolos con afectuosa paciencia, sin hacer simultáneamente otra cosa y sin interrumpirlos con indagaciones fuera de propósito.

Callar toda observación despiadada o deprimente ante los que sufren, tanto cuanto sabemos silenciar sarcasmo y amargura junto a las criaturas amadas.

Confortar a los necesitados sin exigirles cambios inmediatos.

Ayudar a los asistidos a ser independientes de nosotros.

Respetar las ideas y opiniones de cuantos pretendemos auxiliar.

Nunca subordinar la prestación de servicios o beneficios o la aceptación de los puntos de vista que nos sean personales.

Conservar discreción y respeto al lado de los compañeros en pauperismo o sufrimiento, sin trazar, comentarios descorteses en torno de ellos, cuando la visita termine.

XAVIER, Francisco Cândido. Senal Verde. Por el Espíritu André Luiz. Federación Espírita Española. Capitulo 50.

Imprevistos Durante Visitas

En el curso de determinada visita, callar cualquier apuntamiento o preguntas, cuando los anfitriones estuvieran recibiendo correspondencia.

Ante una discusión, absolutamente inesperada entre familiares, guardar discreción y respeto.

Nunca prorrumpir en gritos o exclamaciones si un insecto o algún pequeño animal surge a la vista.

Conservar la calma sin interferencia, toda vez que un niño de la morada visitada entre a recibir esa o aquella reprensión de los adultos.

Abstenerse de comentar negativamente los pequeñitos desastres caseros, como sean la caída de alguien o la loza rota.

Si aparecieran otras visitas, aun tratándose de personas con las cuales no estamos perfectamente armonizados, no debemos despedirnos a prisa y sí permanecer algún tiempo más, en el recinto doméstico en que estamos testimoniando cordialidad y acatamiento.

Viendo a personas que nos seas desconocidas o que aún no nos fueran presentadas, en el hogar que nos acoge, jamás formular preguntas como estas: "¿quién es este?" "¿quién es ella?", "¿es persona de su familia?", "¿qué hace aquí?" o "¿será que ya conozco esa criatura?".

Si los dueños de la casa están por salir, en el justo momento de nuestra llegada, debemos renunciar al placer de visitarles, dejándolos en libertad.

Quien visita debe siempre llevar consigo optimismo y comprensión para ser usados en cualquier circunstancia.

XAVIER, Francisco Cândido. Senal Verde. Por el Espíritu André Luiz. Federación Espírita Española. Capitulo 49.

Visitando Enfermos

La visita al enfermo pide tacto y comprensión.

Abstenerse de dar la mano al enfermo cuando sea la persona admitida a presencia de él, con excepción de los casos en que sea él quien tome la iniciativa.

Si el visitante no es llamado espontáneamente para ver al enfermo, no insistirá en eso, aceptando tácitamente los motivos no manifestados que le obstan semejante contacto.

Toda charla al pie de un enfermo exige control y selección.

Evitar narraciones alrededor de enfermedades, síntomas, padecimientos ajenos y acontecimientos desagradables.

Un mensaje fraterno o algunas flores, sustituyendo la presencia, en la hipótesis de visitas repetidas, en tratamientos prolongados, constituyen manantiales de vibraciones constructivas.

Aunque la oración sea bendición providencial, en todas las ocasiones, el tipo de asistencia médica, en favor de éste o de aquel enfermo, solicita aprecio y acatamiento.

Nunca usar voz muy alta en hospital o en cuarto de enfermo.

Por más grave que sea el estado orgánico de un enfermo, no se puede imponer vaticinios respecto de la muerte, porque nadie, en la Tierra, posee recursos para medir la resistencia de alguien, y, para cada agonizante que desencarna funciona la Misericordia de Dios, en la Vida Mayor, a través de Espíritus Benevolentes y Sabios que dosifican la verdad en amor, en beneficio de los hermanos que se transfieren de plano.

Toda visita a un enfermo ­cuando sea simplemente visita- de ser corta.

XAVIER, Francisco Cândido. Senal Verde. Por el Espíritu André Luiz. Federación Espírita Española. Capitulo 48.

Visitas Fraternas

Visitar es un acto de fraternidad, del cual no conviene abusar con robo de tiempo o comentario inconveniente.

Siempre que sea posible, la visita será marcada con antecedencia, a fin de que no se sacrifique a aquellos que la reciben.

La persona que visita a otra, por el placer de la amistad o de la cortesía, no necesitará, para eso, de tiempo más allá de quince minutos, competiendo a los anfitriones prolongar ese tiempo, insistiendo para que el visitante o los visitantes no se retiren.

Entre los que se encuentran de nuevo, habrá espontáneamente bastante consideración para que no sobrevengan recuerdos desagradables, de parte a parte.

Nunca abusar del amigo que visita, solicitándole servicio profesional fuera de lugar o de tiempo, como quien organiza emboscada afectiva.

No aprovecharse de los minutos de gentileza en el trato social, para formular consejos que no fueron pedidos.

Se debe callar impresiones de viaje o dato autobiográficos, siempre que no sean solicitados por los circunstantes.

Evitar críticas, cualesquiera que sean.

Silenciar preguntas capaces de constreñir a los anfitriones.

Nunca mirar hacia los lados, como quien procura motivos para censura o maledicencia.

XAVIER, Francisco Cândido. Senal Verde. Por el Espíritu André Luiz. Federación Espírita Española. Capitulo 47.