Sembradores

"Es que el sembrador salio a sembrar." ­ Je sús. (MATEO, 13:3.)

Toda enseñanza del Divino Maestro es profunda y sublime en la menor expresión. Cuando se dispone a contar la parábola del sembrador, comienza con enseñanza de estimable importancia que vale recordar.

No nos habla que el sembrador deba hacer, a través del contrato de terceras personas, y si que el mismo salio a sembrar.

Transfiriendo la imagen para el yo del espíritu, en donde tantos imperativos de renovación convidan a los obreros de buena voluntad a la santificante labor de elevación, somos llevados a reconocer que el servidor del Evangelio es compelido a salir de si mismo, con el fin de beneficiar corazones ajenos.

Es necesario desintegrar la vieja cárcel del "punto de vista" para volcarnos al servicio del prójimo.

Aprendiendo la ciencia de retirarnos de la oscura cadena del "yo" investigaremos a través del gran continente denominado "interés general". Y, en la infinita extensión de el, encontraremos en la "tierra de las almas", sofocada por espinos, regada de pobreza, revestida de piedras o intoxicada de pantanos, ofreciéndonos la divina oportunidad de hacer en beneficio de todos.

Fue en ese derrotero que el Divino Sembrador plantó el ministerio de la luz, iniciando celeste misión de auxilio entre humildes tratantes de animales y continuándola a través de amigos de Nazaret y de los doctores de Jerusalén, de los fariseos habladores y de los simples pescadores, de los justos y de los injustos, ricos y pobres, enfermos del cuerpo y del alma, viejos y jóvenes, mujeres y criaturas...

Según observamos, el sembrador del Cielo se ausentó de la grandeza que se acogía y vino hasta nosotros, expandiendo las claridades de la Revelación y aumentándonos la visión y el discernimiento. Se humillo para que nos exaltásemos y se confundió con la sombra a fin de que nuestra luz pudiese brillar, sin embargo le fue fácil hacerse sustituir por millones de mensajeros, si desease.

Apartémonos, pues, de nuestras ambiciones y aprendamos con el Cristo a "salir para sembrar"

XAVIER, Francisco Cândido. Fuente Viva. Por el Espíritu Emmanuel. FEB. Capitulo 64.