Testimonio

"Pues para esto e s que fui steis llamados, porque también Cristo padeció por vosotros, dejándoos ejemplo para que le sigái s las pisada s. ­ Pedro. (I PEDRO, 2:"!:)

Muchos se quejan de la lucha moral en la que se sienten envueltos, después de la aceptación del Evangelio.

En caminos diferentes, se sienten modificados.

No se sumergen más en las corrientes oscuras de la vanidad.

No se complacen más en el orgullo.

No se compadecen más con el egoísmo.

No rinden más culto a la discordia.

Y, por eso, con el alma desenfadada, por perder viejos envoltorios de la ilusión, reconocen que la sensibilidad se les agudiza, grabándoles las aflicciones en la peregrinación del mundo.

Se sienten expuestos a doloroso proceso de mejoramiento y admiten padecer, más que las otras, angustiosas pruebas. Mas, en la sublimación espiritual de que dan testimonio, otros hijos de la Tierra toman contacto con la Buena Nueva, descubriendo las excelsitudes de la vida cristiana y extendiéndoles la luz divina.

Si nos encontramos, pues, en extremados desajustes en la vida intima, de cara a los problemas suscitados por la fe, sepamos superar por el sacrificio de nosotros mismos, a favor del bien general, una vez que no hemos tenido comunión con Jesús, simplemente por el acto de creer, más si para contribuir en la extensión del reino de Dios, al precio de nuestra propia renovación.

Nadie renuncie ante el sufrimiento. Aprendamos a usarlo, en la edificación de la vida más eficiente, en frutos de paz y de luz, servicio y fraternidad, buen animo, alegría, porque según el Evangelio, "Para eso fuimos llamados", con el ejemplo del Divino Maestro que renunció en nuestro beneficio, dejándonos el padrón de altura espiritual que nos compete atender.

XAVIER, Francisco Cândido. Fuente Viva. Por el Espíritu Emmanuel. FEB. Capitulo 171.