Preguntas 4 a 9 - Pruebas de la existencia de Dios

4. ¿Dónde se puede encontrar la prueba de la existencia de Dios?

"En un axioma que aplicáis a vuestras ciencias: No hay efecto sin causa. Buscad la causa de todo lo que no es obra del hombre, y vuestra razón os responderá."

Comentario de Allan Kardec:

Para creer en Dios basta con pasear la mirada por las obras de la creación. El universo existe. Tiene, pues, una causa. Dudar de la existencia de Dios sería negar que todo efecto tiene una causa y afirmar que la nada ha podido hacer algo.

5. ¿Qué consecuencia se puede sacar del sentimiento intuitivo de la existencia de Dios, que todos los hombres llevan en sí?

"Que Dios existe; porque, ¿de dónde le vendría ese sentimiento si no se basara en algo? Es también una consecuencia del principio según el cual no hay efecto sin causa."

6. El sentimiento íntimo que tenemos de la existencia de Dios, ¿no sería resultado de la educación y producto de ideas adquiridas?

"Si así fuese, ¿por qué vuestros salvajes tienen ese sentimiento?"

Comentario de Allan Kardec:

Si el sentimiento de la existencia de un ser supremo no fuese más que el producto de una enseñanza, no sería universal y sólo existiría –como las nociones de las ciencias– en quienes hubiesen recibido dicha enseñanza.

7. ¿Se podría encontrar la causa primera de la formación de las cosas en las propiedades íntimas de la materia?

"Pero, en ese caso, ¿cuál sería la causa de esas propiedades? Se necesita siempre una causa primera."

Comentario de Allan Kardec:

Atribuir la formación primera de las cosas a las propiedades íntimas de la materia sería tomar el efecto por la causa, pues esas propiedades también son un efecto que debe tener una causa.

8. ¿Qué pensar de la opinión que atribuye la formación primera a una combinación fortuita de la materia; dicho de otro modo, al acaso?

"¡Otro absurdo! ¿Qué hombre provisto de buen sentido consideraría al acaso como un ser inteligente? Además, ¿qué es el acaso? Nada."

Comentario de Allan Kardec:

La armonía que regula las energías del universo pone de manifiesto combinaciones y miras determinadas y, por eso mismo, revela un poder inteligente. Atribuir la formación primera al acaso sería una falta de sentido, pues el acaso es ciego y no puede producir los efectos de la inteligencia. Un acaso inteligente ya no sería acaso.

9. ¿Dónde se ve, en la causa primera, una inteligencia suprema y superior a todas las inteligencias?

"Tenéis un proverbio que dice: Por la obra se conoce al autor. Pues bien, mirad la obra y buscad a su autor. El orgullo engendra la incredulidad. El hombre orgulloso no quiere nada por encima de él, y por eso se llama a sí mismo espíritu fuerte. ¡Pobre ser, a quien un soplo de Dios puede abatir!"

Comentario de Allan Kardec:

El poder de una inteligencia se juzga por sus obras. Ningún ser humano puede crear lo que la naturaleza produce. Por consiguiente, la causa primera es una inteligencia superior a la humanidad. Sean cuales fueren los prodigios realizados por la inteligencia humana, esta inteligencia también tiene una causa, y cuanto más grande sea lo que ella realice, tanto más grande será la causa primera. Esa inteligencia superior es la causa primera de todas las cosas, independientemente del nombre con el cual el hombre la designe.

KARDEC, Allan. El libro de los espíritus. Consejo Espírita Internacional, 2011.